Mi papa, Virgilio Vergel, 73

Desde que tengo uso de razón, a mi padre siempre le gustó hacer sonreír a los demás. Siempre armado con chistes, letras de canciones y bailes de moda, imitaciones de personajes, o saludos jocosos, le gustaba hacer reír a amigos y desconocidos por igual. Me gusta pensar que todavía está haciendo eso. Y, así es con el corazón encogido y una gran sonrisa en su honor que anuncio su muerte:

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Virgilio Vergel always wore a smile.

Virgilio Vergel murió el lunes 8 de agosto, 2016, en Fair Lawn, Nueva Jersey. Tenía 73 años de edad.

Nacido en Ocaña, Colombia , Virgilio, o “Gillo” como era conocido, era el sexto de los nueve hijos de la familia Vergel Cabrales. Se trasladaron a la ciudad portuaria de Barranquilla cuando tenía tres años. Mi papa consideraba “la Arenosa,” como se le conoce, su tierra natal

Cuando era un niño, Virgilio era enérgico con una amplia sonrisa que hoy se puede ver en su nieto, RJ , que tiene un parecido sorprendente. Le encantaba jugar al fútbol con sus hermanos. Cuando era un adolescente mi papa se distinguía por sus chistes, su pasión por el fútbol, y su amor por el baile y la música colombiana.

Cuando joven, trabajó como un cajero de banco, pero continuó con su amor al baile, las películas, y el ciclismo. En 1969, conoció al amor de su vida, María Socorro Díaz , cuando ella se embarco en un autobús de la ciudad y él le ofreció su asiento. Se casarían un año más tarde y se mudaron a Paterson, N. J., donde tendrían tres hijos – Richard, Gina, y David.

Virgilio le inculcó a todos sus hijos su amor por el trabajo, la música latina y americana (animaría a David en sus pasos para convertirse en un DJ), el futbol, ciclismo, vestirse bien, y el buen sentido de humor. También les hablo mucho sobre la importancia de seguir y terminar sus estudios algo que no pudo completar ya que él y su esposa se dedicaban a varios trabajos para darles a sus hijos una vida mejor.

Nunca le importo lo cansado que estaba después de trabajar un día largo. Virgilio hiso todo lo posible para que sus hijos vivieran una juventud “americana,” completa con excursiones en bicicleta a los parques locales, juegos de beisbol y futbol, o excursiones a las playas de Nueva Jersey, entre muchas actividades más. A veces la diversión de fin de semana consistiría en proyectos en la casa seguidos por asados en el patio. Otros fines de semana Virgilio iba a la disco tienda en donde le tarareaba una canción popular a los vendedores y compraba discos para que los niños los tocaran en el tocadiscos. El siempre fue divertido.

Virgilio tuvo una variedad de puestos de trabajo incluyendo como maquinista, personal de mantenimiento, y por último, un conserje en las escuelas y el departamento de policía de Teaneck, NJ, donde se retiró antes de tiempo debido a su diagnóstico de la enfermedad de Parkinson en 1999.

El Parkinson es un trastorno cerebral neurodegenerativo resistente que progresa lentamente en la mayoría de las personas. La mayoría de los síntomas de las personas afectadas tardan años en desarrollarse, y viven mucho tiempo con la enfermedad. Virgilio vivió durante casi 20 años con la enfermedad de Parkinson, y tuvo un hermano, Raúl, que murió debido a complicaciones relacionadas con el mismo mal en el 2011.

Virgilio tenía esperanzas en los avances médicos en el mundo del Parkinson, y se sometió al implante de un estimulador cerebral profundo en la década del 2000, y si bien se llevó los temblores el efecto secundario fue el empeoramiento del habla. Virgilio era un comunicador apasionado y el no poder hablar claramente lo frustró muchísimo.

¿Cosas que echaba de menos? Montar su bicicleta y visitar a su familia en la Florida, Colombia, y otros dispersos por todo el mundo. Habló de ellos muy a menudo y el vive con cariño en sus memorias.

Hay muchas cosas que no dejó de disfrutar hasta que se fracturo la cadera en enero del 2015: Ver partidos de sus equipos de fútbol colombianos favoritos, hacer ejercicio en su bicicleta reclinada, escuchar música (tocando las maracas) , y ver películas . Por encima de todo, Virgilio fue capaz de vivir muchos años felices en su casa con el amor de su vida , María , y visitas frecuentes de su nieto , RJ , y su nieta, Bella.

Le pedimos que recuerden el amor que Virgilio tenía para la vida cada vez que escuchen música colombiana o historias divertidas. Le pedimos que considere hacer una donación a la Fundación de Micheal J. Fox, que está trabajando para encontrar una cura, o la Fundación Nacional de Parkinson, que se esfuerza por mejorar la vida de las personas que viven con esta enfermedad.

Virgilio le sobreviven su esposa, María, sus hijos Richard y David, hija Gina, así como hermanos, hermanas, sobrinos y demás familiares dispersos en la Florida, Canadá, Colombia, Argentina y España.

 

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One thought on “Mi papa, Virgilio Vergel, 73

  1. Layla

    Virgilio Vergel – Celebration of Life

    Dads. Our guidance, our discipline, our determination to show us our own inner strengths and independence. The tools we need to embrace and conquer life here on earth.

    Losing a parent, is like losing a part of yourself, but you will never lose your love for them. Some days you will cry more, others you’ll laugh more. But all in the loving memory and wisdom we experienced and gained while being in their presence, encouraging us to live in our truest form. Time most certainly heals, and differently for everyone, but you learn to live on, as they would want you to. Remember that death is a celebration of life, of all the obstacles, challenges, adventures, and proudest moments. Our physical connection has been cut, but the love and sacrifice to guide you will never fade, and in fact will burn stronger. Don’t let the past consume you with guilt or regrets, as these emotions are melted away in the light of God and all that your loved ones want, is for you to be happy, healthy and true to all you represent. Learn from your parents, in all the good and bad, we are better because of them.

    I wish I had the privilege of knowing Virgilio in his prime. But even in illness he always sparked a smile and twinkle in his eye. I could instantly feel his humor and charm, not to mention his advice on not trusting certain folks. Haha. His grandson RJ gracefully said with a smile after I told him Grandpa went to heaven, “But it’s ok mom, now he can walk Skunky, and God can play soccer with him.” 🙂 ❤

    So my heartfelt gratitude goes out to you Virgilio, cheers to a journey well-traveled, with integrity, fearlessness, humor and unconditional love. And as you reunite with those that have passed and guide us now from the heavens, know we will live in your memory, in our thoughts, and in our hearts. May your radiant smile and vibrant eyes gleam with pride just the same.

    And though our hearts ache for you, our soul sings with you.

    Love Layla

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